miércoles, 2 de noviembre de 2011

Recordando a nuestros fieles difuntos

No llores si me amas...
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo...
Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos...
Si por un instante pudieras contemplar como yo
la belleza ante la cual las bellezas palidecen...
Créeme. Cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce,
y tu alma venga a este cielo en el que te ha precedido la mía...
Ese día volverás a verme...
Sentirás que te sigo amando, que te amé
y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, feliz...
Ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo,
que te llevaré de la mano por los senderos nuevos de luz y de vida.
Enjuga tu llanto y no llores si me Amas.

San Agustín

Elevemos en este día especialmente, pero todos los otros días también, una oración generosa por el las benditas almas del purgatorio, que son las de aquellos que han muerto en gracia y amistad con Dios, pero están purificándose de sus pequeñas manchas que las afean, para obtener la completa hermosura que les permita llegar al cielo (Catecismo de la Iglesia Católica # 1030)

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