domingo, 22 de abril de 2018

Agenda semanal y Avisos 22 al 29 de Abril

DOMINGO 22 DE ABRIL

JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
11:00 hs: Santa Misa.
12:30 hs: Bautismos.
19:30 hs: Santa Misa.

LUNES 23 DE ABRIL

17:00 a 19:00 hs: Talleres de Oración y Vida de Ignacio Larrañaga.
17:00 a 20:00 hs: Bolsa de trabajo.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
20:00 hs: Encuentro de Catequesis de Bautismo.

MARTES 24 DE ABRIL

15:30 a 17:30 hs: Taller de Artesanías (Corte y confección, tejido, y bordado mejicano.).
17:30 a 19:00 hs: Espacio de psicopedagogía y gerontología (Ester Prieto).
17:00 a 18:15 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:00 a 19:00 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

MIÉRCOLES 25 DE ABRIL

17:00 hs: Espacio de escucha y orientación psicológica. (Lic. María de los Ángeles Garzón).
17:30 hs: Misa en el Hogar  “Alto Belgrano”.
17:30 a 18:45 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 19:45 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Rezo del Santo Rosario.
19:30 hs: Santa Misa.

JUEVES 26 DE ABRIL

18:00 a 19:15 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 19:45 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 18:45 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

VIERNES 27 DE ABRIL

10:30 a 12:00 hs: Apoyo escolar primario.  
17:00 hs: Taller bíblico  (Prof. Elena Becú de Achával).
18:00 a 20:00 hs: Comunidad juvenil.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Adoración Eucarística.
19:30 hs: Santa Misa.

SÁBADO 28 DE ABRIL

09:00 hs: Reunión del equipo de Liturgia.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Rezo del Santo Rosario.
19:300 hs: Santa Misa.

DOMINGO 29 DE ABRIL 

11:00 hs: Santa Misa.
20:00 hs: Santa Misa.
• La parroquia ofrece espacios de encuentro abiertos a los interesados, como por ejemplo: “Talleres de Oración y Vida Ignacio Larrañaga” los días lunes a las 17 hs., “Psicopedagogía y Gerontología” los días martes a las 17:30 hs; escucha y orientación Psicológica, los miércoles a las 17 hs; y también para jóvenes de entre 12 y 15 años, la Comunidad Juvenil, los viernes a las 18 hs. Para informes y más detalles sugerimos consultar en Secretaría Parroquial, de lunes a viernes de 16:30 a 19:30 hs.

Taller Bíblico: todos los viernes desde el 6 de abril hasta el 17 de noviembre. Dirige la profesora Elena Becu de Achával. Informes en secretaría parroquial.

• Tener en cuenta que rigen los horarios de invierno: Misas de martes a domingos a las 19:30 horas. Y los domingos también a las 11 de la mañana. El horario de secretaría ya se indicó en el párrafo anterior.

• Recordamos que todos los viernes a las 19:00 hs hacemos Adoración Eucarística, por lo que invitamos a los fieles a participar. Y los miércoles y sábados en igual horario: rezo del Santo Rosario, donde también los esperamos…

• Se convoca a Reunión de Equipo de Liturgia para el sábado 28 a las 9 de la mañana.

• Para el ropero comunitario que funciona en la parroquia, se solicita la colaboración con ropas en buen estado y también personas voluntarias que puedan colaborar en la tarea de selección y clasificación de lo que se recibe.

• Invitamos a las personas con vocación de servicio al prójimo que se sumen al Grupo Vicentino “Cura Brochero” de la parroquia. Se realizan acciones solidarias con el carisma de San Vicente de Paul, y una vez a la semana se visitan diversos hogares geriátricos de la zona, llevando la Palabra y la Eucaristía a nuestros hermanos internados en los mismos. También se visitan familias de zonas carenciadas en Bajo Villa Belgrano para ayudarlos en sus necesidades, dar apoyo escolar, catecismo, etc.  Los interesados pueden concurrir a las reuniones que el Grupo tiene en la parroquia los 2° y 4° jueves de cada mes a las 18 horas.

• Para la ayuda alimentaria a zonas carenciadas de nuestra y otras parroquias vecinas, cáritas solicita colaborar con: harina, polenta, lenteja, leche en polvo, té, yerba, galletas.

• Informamos que la parroquia tiene presencia en las Redes Sociales, particularmente en Facebook y en Twitter, que serán dos nuevas maneras de mantenernos comunicados usando los medios tecnológicos modernos. El blog parroquial en internet sigue activo en su forma habitual lo mismo que las comunicaciones por correo electrónico para las personas que se registren.
> Facebook Parroquia Nuestra Señora del Valle: Hacer clic acá.
> Twitter Nuestra Señora del Valle: Hacer clic acá.

• Ponemos en conocimiento de los fieles que la parroquia afronta importantes gastos para su sostenimiento (luz, gas, impuestos, jardinería, reparaciones y mantenimiento, vereda, dársena de estacionamiento, flores, elementos litúrgicos, etc.) y también para colaborar con familias de zonas con carencias en zona de Los Boulevares y Argüello norte. A los efectos de facilitar la posibilidad de contribuir tenemos diversas opciones a disposición de los que así lo deseen:
A la vez que recordamos que no se realizan campañas a domicilio pidiendo colaboración en nombre de la parroquia ni del párroco, ni tampoco por medio de grupos de scouts que no tenemos. Ante cualquier situación de esta naturaleza formular la correspondiente denuncia a la autoridad policial.

sábado, 21 de abril de 2018

Mensaje del Papa Francisco para la 55° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones (Domingo IV de Pascua o del Buen Pastor)

Escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo mes de octubre se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que estará dedicada a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación. En dicha ocasión tendremos la oportunidad de profundizar sobre cómo la llamada a la alegría que Dios nos dirige es el centro de nuestra vida y cómo esto es el «proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, introducción).

Esta es la buena noticia, que la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina.

También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad.

Estos tres aspectos —escucha, discernimiento y vida— encuadran también el comienzo de la misión de Jesús, quien, después de los días de oración y de lucha en el desierto, va a su sinagoga de Nazaret, y allí se pone a la escucha de la Palabra, discierne el contenido de la misión que el Padre le ha confiado y anuncia que ha venido a realizarla «hoy» (cf. Lc 4,16-21).

Escuchar
La llamada del Señor —cabe decir— no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón.

Es necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu.

Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros.

También Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel.

Esta actitud es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que llenan nuestras jornadas. Al ruido exterior, que a veces domina nuestras ciudades y nuestros barrios, corresponde a menudo una dispersión y confusión interior, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación, reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotros.

Como sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención (cf. Lc 17,21), y sólo podemos percibir sus signos cuando, al igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina (cf. 1 R 19,11-13).

Discernir
Jesús, leyendo en la sinagoga de Nazaret el pasaje del profeta Isaías, discierne el contenido de la misión para la que fue enviado y lo anuncia a los que esperaban al Mesías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).

Del mismo modo, cada uno de nosotros puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritual, un «proceso por el cual la persona llega a realizar, en el diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, II, 2).

Descubrimos, en particular, que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética. Como nos enseña la Escritura, los profetas son enviados al pueblo en situaciones de gran precariedad material y de crisis espiritual y moral, para dirigir palabras de conversión, de esperanza y de consuelo en nombre de Dios. Como un viento que levanta el polvo, el profeta sacude la falsa tranquilidad de la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda al pueblo a distinguir las señales de la aurora en las tinieblas de la historia.

También hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión.

Vivir
Por último, Jesús anuncia la novedad del momento presente, que entusiasmará a muchos y endurecerá a otros: el tiempo se ha cumplido y el Mesías anunciado por Isaías es él, ungido para liberar a los prisioneros, devolver la vista a los ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a toda criatura. Precisamente «hoy —afirma Jesús— se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,20).

La alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos, no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora.

Este «hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue «bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su misión. El Señor nos sigue llamando a vivir con él y a seguirlo en una relación de especial cercanía, directamente a su servicio. Y si nos hace entender que nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, no debemos tener miedo. Es hermoso —y es una gracia inmensa— estar consagrados a Dios y al servicio de los hermanos, totalmente y para siempre.

El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da.

María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino.

Francisco

viernes, 20 de abril de 2018

Declaración de la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina: "VALE TODA VIDA"

Declaración de la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina

1. Los Obispos reunidos en la 115 Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino, hacemos nuestra la Declaración de la Comisión Ejecutiva “Respetuosos de la Vida”, del 23 de febrero pasado.

2. En esta preocupación nos unimos a todos los argentinos, sean o no creyentes, que defienden la vida humana desde la concepción. Agradecemos de corazón a tantas ciudadanas y ciudadanos que con sus testimonios, argumentos y acciones se han destacado en estas últimas semanas como apasionados defensores de toda vida humana.  Ellos son los grandes protagonistas.

3. Una Nación democrática, moderna y progresista, debe tener la capacidad, el ingenio y la creatividad, de buscar soluciones nuevas que resuelvan los problemas, sin necesidad de matar o “interrumpir” vidas de seres humanos.

4. ¡Ojalá podamos defender hasta tal punto los derechos humanos, que no se los neguemos a los más débiles y vulnerables! Vale toda vida.  Aún hay mucho por hacer para acompañar y ayudar a las mujeres que viven un embarazo inesperado, en malas condiciones (desnutrición, diabetes, otras dificultades obstétricas no controladas debidamente, situaciones de violencia,  etc.).  Muchas de estas realidades tienen que ver con la pobreza no resuelta.

5. Esperamos que este debate nos permita dirigir la mirada de manera amplia a diversas situaciones que no deberíamos separar: la defensa del niño por nacer, el respeto a la mujer y el cuidado de su vida, el inmenso valor de la familia y la vida amenazada de tantos argentinos que se debaten en la pobreza y la miseria.  Tanto la Iglesia como la sociedad no hemos hecho lo suficiente al respecto.  Tampoco hemos acompañado de la mejor manera a las mujeres que han abortado en medio de sufrimientos y límites, y padecen en soledad las consecuencias de esta decisión.

6. Es indispensable recordar la síntesis que nos propone el Papa Francisco, quien nos invita a mirar a todos desde los más pequeños: “La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.” (Gaudete et Exsultate 101)

7. Alentamos a nuestros legisladores a que se atrevan a soñar una Argentina más grande, superadora de recetas de cuarenta años atrás y a que sean capaces de proponer leyes innovadoras que tutelen tanto la vida y los derechos de la madre como la vida y la dignidad del hijo.  Nos duele que algo tan grande y esencial como defender la vida nos pueda enfrentar o dividir todavía más.  Este momento histórico nos exige luchar codo a codo por los más frágiles de nuestra querida Argentina.

Pilar, a los pies de la Virgen de Luján, 19 de abril de 2018

miércoles, 18 de abril de 2018

El Papa Francisco ha continuado con la catequesis sobre el Bautismo

En la audiencia pública de los días miércoles, hoy el Papa Francisco ha continuado con la catequesis sobre el sacramento del Bautismo que había iniciado la semana pasada. Este es el texto de la catequesis de hoy:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Continuamos, en este tiempo de Pascua, la catequesis sobre el Bautismo. El significado del bautismo resalta claramente en su celebración, por lo que nuestra atención se dirige a ella. Si examinamos los gestos y las palabras de la liturgia, nos daremos cuenta de la gracia y del compromiso de este sacramento, que siempre debemos redescubrir. Lo recordamos en la aspersión con agua bendita que se puede hacer los domingos al comienzo de la Misa, así como en la renovación de las promesas bautismales durante la Vigilia Pascual. De hecho, lo que sucede en la celebración del bautismo despierta una dinámica espiritual que atraviesa toda la vida de los bautizados; es el comienzo de un proceso que permite vivir unidos a Cristo en la Iglesia. Por lo tanto, regresar a la fuente de la vida cristiana nos lleva a comprender mejor el don recibido en el día de nuestro Bautismo y a renovar el compromiso de responder a él en la condición en que nos encontramos hoy. Renovar el compromiso, comprender mejor este don, que es el bautismo, y recordar el día de nuestro bautismo. El miércoles pasado puse esos deberes para casa y para cada uno de nosotros: Recordar el día del bautismo, el día en que fui bautizado. Sé que algunos de vosotros lo saben, otros, no; aquellos que no lo saben, que lo pregunten a los parientes, a esas personas, padrinos, madrinas… preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?” Porque el bautismo es un renacimiento y es como un segundo cumpleaños. ¿Entendido? Haced estos deberes, preguntad: “¿Cuál es la fecha de mi bautismo?”.

En primer lugar, en el rito de recibimiento, se pregunta el nombre del candidato, porque el nombre indica la identidad de una persona. Cuando nos presentamos, inmediatamente decimos nuestro nombre: “Yo me llamo así”, para salir del anonimato; el anónimo es el que no tiene nombre. Para salir del anonimato decimos inmediatamente nuestro nombre. Sin nombre, eres un desconocido, sin derechos ni obligaciones. Dios llama a cada uno por su nombre, amándonos individualmente, en la concreción de nuestra historia. El bautismo enciende la vocación personal de vivir como cristianos, que se desarrollará a lo largo de la vida. E implica una respuesta personal y no prestada, con un “copiar y pegar”. De hecho, la vida cristiana está entrelazada con una serie de llamadas y respuestas: Dios sigue pronunciando nuestro nombre a lo largo de los años, haciendo resonar de mil maneras su llamada a conformarse a su Hijo Jesús. ¡Así que el nombre es importante! ¡Es muy importante! Los padres piensan en el nombre que quieren dar a sus hijos ya antes de que nazcan: esto también forma parte de la espera de un niño que, con su propio nombre, tendrá una identidad original, también para la vida cristiana vinculada a Dios.

Por supuesto, convertirse en cristiano es un don que viene de lo alto (véase Jn 3: 3-8). La fe no se puede comprar, pero puede pedirse y puede recibirse como un don. “Señor, regálame el don de la fe”, es una oración hermosa. ¡Que yo tenga fe!, es una oración hermosa. Se puede pedir como don, pero no se puede comprar. Efectivamente, ”el Bautismo es, en primer lugar, el sacramento de la fe con que los hombres, iluminados por la gracia del Espíritu Santo, responden al Evangelio de Cristo“ (Rito del Bautismo de los Niños, Introducción Gen., n. ° 3). La formación de los catecúmenos y la preparación de los padres tienden a suscitar y a despertar una fe sincera en respuesta al Evangelio, así como la escucha de la Palabra de Dios en la misma celebración del bautismo.

Si los catecúmenos adultos manifiestan en persona lo que quieren recibir como don de la Iglesia, los hijos son presentados por sus padres, con los padrinos. El diálogo con ellos les permite expresar la voluntad de que los niños reciban el Bautismo y a la Iglesia la intención de celebrarlo. “Expresión de todo esto es la señal de la cruz, que el celebrante y sus padres trazan en la frente de los niños” (Rito del Bautismo de los Niños, Introd. N. ° 16). “La señal de la cruz expresa el sello de Cristo sobre el que está a punto de pertenecerle y significa la gracia de la redención que Cristo ha adquirido para nosotros a través de su cruz” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1235). En la ceremonia, hacemos a los niños la señal de la cruz. Pero me gustaría volver a un tema del que ya os he hablado. ¿Nuestros niños saben cómo hacer bien la señal de la cruz? Muchas veces he visto niños que no saben hacer la señal de la cruz. Y tú, padre, madre, abuelos, abuelas, padrinos, madrinas, debéis enseñar a hacer bien la señal de la cruz porque es repetir lo que se hizo en el Bautismo. ¿Lo habéis entendido? Enseñad a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Si lo aprenden de niños, lo harán bien más tarde, cuando crezcan.

La cruz es la insignia que muestra quiénes somos: nuestro hablar, pensar, mirar, trabajar está bajo la señal de la cruz, es decir, bajo el signo del amor de Jesús hasta el final. Los niños son signados en la frente. A los catecúmenos adultos también se les signan los sentidos, con estas palabras: ”Recibid la señal de la cruz, para que oigáis la voz del Señor”; en los ojos para que veáis la claridad de Dios”, “en la boca, para que respondáis a la palabra de Dios”; “en el pecho para que Cristo habite por la fe en vuestros corazones”, en la espalda para que llevéis el suave yugo de Cristo” (Rito de iniciación cristiana de adultos, n. ° 85). Nos convertimos en cristianos en la medida en que la cruz se imprime en nosotros como una marca de “Pascua” (véase Apocalipsis 14: 1, 22: 4), haciendo visible, incluso exteriormente, la manera cristiana de enfrentar la vida. Hacer la señal de la cruz cuando nos despertamos, antes de las comidas, antes de un peligro, para defendernos del mal, la noche antes de dormir significa decirnos a nosotros mismos y a los demás a quién pertenecemos, quién queremos ser. Por eso es tan importante enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Y, como hacemos cuando entramos en la iglesia, podemos hacerlo también en casa, teniendo un poco de agua bendita –algunas familias lo hacen- en un jarrón pequeño: así que, cada vez que entramos o salimos, haciendo la señal de la cruz con esa agua recordamos que estamos bautizados. Repito, no lo olvidéis, enseñad a los niños a hacer la señal de la cruz.

domingo, 15 de abril de 2018

Agenda semanal y Avisos 15 al 22 de Abril

DOMINGO 15 DE ABRIL

11:00 hs: Santa Misa.
19:30 hs: Santa Misa.

LUNES 16 DE ABRIL

17:00 a 19:00 hs: Talleres de Oración y Vida de Ignacio Larrañaga.
17:00 a 20:00 hs: Bolsa de trabajo.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
20:00 hs: Encuentro de Catequesis Pre Bautismal.

MARTES 17 DE ABRIL

15:30 a 17:30 hs: Taller de Artesanías (Corte y confección, tejido, y bordado mejicano.).
17:30 a 19:00 hs: Espacio de psicopedagogía y gerontología (Ester Prieto).
17:00 a 18:15 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:00 a 19:00 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

MIÉRCOLES 18 DE ABRIL

17:00 hs: Espacio de escucha y orientación psicológica. (Lic. María de los Ángeles Garzón).
17:30 a 18:45 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 19:45 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Rezo del Santo Rosario.
19:30 hs: Santa Misa.

JUEVES 19 DE ABRIL

18:00 a 19:15 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 19:45 hs: Catequesis 2° ciclo.
18:30 a 18:45 hs: Catequesis 1° ciclo.
19:30 hs: Alcohólicos Anónimos.
19:30 hs: Santa Misa.

VIERNES 20 DE ABRIL

10:30 a 12:00 hs: Apoyo escolar primario.  
17:00 hs: Taller bíblico  (Prof. Elena Becú de Achával).
18:00 a 20:00 hs: Comunidad juvenil.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Adoración Eucarística.
19:30 hs: Santa Misa.

SÁBADO 21 DE ABRIL

09:00 a 12:00 hs: Feria de Ropas.
19:30 hs: Narcóticos Anónimos.
19:00 hs: Rezo del Santo Rosario.
19:30 hs: Santa Misa.

DOMINGO 22 DE ABRIL

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
11:00 hs: Santa Misa.
12:30 hs: Bautismos.
20:00 hs: Santa Misa.
• La parroquia ofrece espacios de encuentro abiertos a los interesados, como por ejemplo: “Talleres de Oración y Vida Ignacio Larrañaga” los días lunes a las 17 hs., “Psicopedagogía y Gerontología” los días martes a las 17:30 hs; escucha y orientación Psicológica, los miércoles a las 17 hs; y también para jóvenes de entre 12 y 15 años, la Comunidad Juvenil, los viernes a las 18 hs. Para informes y más detalles sugerimos consultar en Secretaría Parroquial, de lunes a viernes de 16:30 a 19:30 hs.

Taller Bíblico: todos los viernes desde el 6 de abril hasta el 17 de noviembre. Dirige la profesora Elena Becu de Achával. Informes en secretaría paroquial.

• Tener en cuenta que rigen los horarios de invierno: Misas de martes a domingos a las 19:30 horas. Y los domingos también a las 11 de la mañana. El horario de secretaría ya se indicó en el párrafo anterior.

• Recordamos que todos los viernes a las 19:00 hs hacemos Adoración Eucarística, por lo que invitamos a los fieles a participar. Y los miércoles y sábados en igual horario: rezo del Santo Rosario, donde también los esperamos…

• Para el ropero comunitario que funciona en la parroquia, se solicita la colaboración con ropas en buen estado y también personas voluntarias que puedan colaborar en la tarea de selección y clasificación de lo que se recibe.

• Invitamos a las personas con vocación de servicio al prójimo que se sumen al Grupo Vicentino “Cura Brochero” de la parroquia. Se realizan acciones solidarias con el carisma de San Vicente de Paul, y una vez a la semana se visitan diversos hogares geriátricos de la zona, llevando la Palabra y la Eucaristía a nuestros hermanos internados en los mismos. También se visitan familias de zonas carenciadas en Bajo Villa Belgrano para ayudarlos en sus necesidades, dar apoyo escolar, catecismo, etc.  Los interesados pueden concurrir a las reuniones que el Grupo tiene en la parroquia los 2° y 4° jueves de cada mes a las 18 horas.

• Para la ayuda alimentaria a zonas carenciadas de nuestra y otras parroquias vecinas, cáritas solicita colaborar con: harina, polenta, lenteja, leche en polvo, té, yerba, galletas.

• Informamos que la parroquia tiene presencia en las Redes Sociales, particularmente en Facebook y en Twitter, que serán dos nuevas maneras de mantenernos comunicados usando los medios tecnológicos modernos. El blog parroquial en internet sigue activo en su forma habitual lo mismo que las comunicaciones por correo electrónico para las personas que se registren.
> Facebook Parroquia Nuestra Señora del Valle: Hacer clic acá.
> Twitter Nuestra Señora del Valle: Hacer clic acá.

• Ponemos en conocimiento de los fieles que la parroquia afronta importantes gastos para su sostenimiento (luz, gas, impuestos, jardinería, reparaciones y mantenimiento, vereda, dársena de estacionamiento, flores, elementos litúrgicos, etc.) y también para colaborar con familias de zonas con carencias en zona de Los Boulevares y Argüello norte. A los efectos de facilitar la posibilidad de contribuir tenemos diversas opciones a disposición de los que así lo deseen:
A la vez que recordamos que no se realizan campañas a domicilio pidiendo colaboración en nombre de la parroquia ni del párroco, ni tampoco por medio de grupos de scouts que no tenemos. Ante cualquier situación de esta naturaleza formular la correspondiente denuncia a la autoridad policial.

sábado, 14 de abril de 2018

Carta del Papa Francisco a los obispos de Chile

(ZENIT – 11 abril 2018).- Publicamos a continuación la Carta que el Santo Padre envió a los Obispos de Chile tras el informe de Mons. Charles J. Scicluna, Arzobispo de Malta, y “promotor de justicia” de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
A los Señores Obispos de Chile.

Queridos hermanos en el episcopado:

La recepción durante la semana pasada de los últimos documentos que completan el informe que me entregaron mis dos enviados especiales a Chile el 20 de marzo de 2018, con un total de más de 2.300 folios, me mueve a escribirles esta carta. Les aseguro mi oración y quiero compartir con Ustedes la convicción de que las dificultades presentes son también una ocasión para restablecer la confianza en la Iglesia, confianza rota por nuestros errores y pecados y para sanar unas heridas que no dejan de sangrar en el conjunto de la sociedad chilena.

Sin la fe y sin la oración, la fraternidad es imposible. Por ello, en este 2º domingo de Pascua, en el día de la misericordia, les ofrezco esta reflexión con el deseo de que cada uno de Ustedes me acompañe en el itinerario interior que estoy recorriendo en las últimas semanas, a fin de que sea el Espíritu quien nos guíe con su don y no nuestros intereses o, peor aún, nuestro orgullo herido.

A veces cuando tales males nos arrugan el alma y nos arrojan al mundo flojos, asustados y abroquelados en nuestros cómodos “palacios de invierno”, el amor de Dios sale a nuestro encuentro y purifica nuestras intenciones para amar como hombres libres, maduros y críticos. Cuando los medios de comunicación nos avergüenzan presentando una Iglesia casi siempre en novilunio, privada de la luz del Sol de justicia (S. Ambrosio, Hexameron IV, 8, 32) y tenemos la tentación de dudar de la victoria pascual del Resucitado, creo que como Santo Tomás no debemos temer la duda (Jn 20, 25), sino temer la pretensión de querer ver sin fiarnos del testimonio de aquellos que escucharon de los labios del Señor la promesa más hermosa (Mt 28, 20).

Hoy les quiero hablar no de seguridades, sino de lo único que el Señor nos ofrece experimentar cada día: la alegría, la paz el perdón de nuestros pecados y la acción de Su gracia.

Al respecto, quiero manifestar mi gratitud a S.E. Mons. Charles Scicluna, Arzobispo de Malta, y al Rev. Jordi Bertomeu Farnós, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por su ingente labor de escucha serena y empática de los 64 testimonios que recogieron recientemente tanto en Nueva York como en Santiago de Chile. Les envié a escuchar desde el corazón y con humildad. Posteriormente, cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas de graves abusos de conciencia y de poder y, en particular, de los abusos sexuales cometidos por diversos consagrados de vuestro País contra menores de edad, aquellos a los que se les negó a destiempo e incluso les robaron la inocencia.

El mismo más sentido y cordial agradecimiento lo debemos expresar como pastores a los que con honestidad, valentía y sentido de Iglesia solicitaron un encuentro con mis enviados y les mostraron las heridas de su alma. Mons. Scicluna y el Rev. Bertomeu me han referido cómo algunos obispos, sacerdotes, diáconos, laicos y laicas de Santiago y Osorno acudieron a la parroquia Holy Name de Nueva York o a la sede de Sotero Sanz, en Providencia, con una madurez, respeto y amabilidad que sobrecogían.

Por otra parte, los días posteriores a dicha misión especial han sido testigos de otro hecho meritorio que deberíamos tener bien presente para otras ocasiones, pues no solo se ha mantenido el clima de confidencialidad alcanzado durante la Visita, sino que en ningún momento se ha cedido a la tentación de convertir esta delicada misión en un circo mediático. Al respecto, quiero agradecer a las diferentes organizaciones y medios de comunicación su profesionalidad al tratar este caso tan delicado, respetando el derecho de los ciudadanos a la información y la buena fama de los declarantes.

Ahora, tras una lectura pausada de las actas de dicha “misión especial”, creo poder afirmar que todos los testimonios recogidos en ellas hablan en modo descarnado, sin aditivos ni edulcorantes, de muchas vidas crucificadas y les confieso que ello me causa dolor y vergüenza.

Teniendo en cuenta todo esto les escribo a Ustedes, reunidos en la 115ª asamblea plenaria, para solicitar humildemente Vuestra colaboración y asistencia en el discernimiento de las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile, con el objetivo de reparar en lo posible el escándalo y restablecer la justicia.

Pienso convocarlos a Roma para dialogar sobre las conclusiones de la mencionada visita y mis conclusiones. He pensado en dicho encuentro como en un momento fraternal, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con el solo objetivo de hacer resplandecer la verdad en nuestras vidas. Sobre la fecha encomiendo al Secretario de la Conferencia Episcopal hacerme llegar las posibilidades.

En lo que me toca, reconozco y así quiero que lo transmitan fielmente, que he incurrido en graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada. Ya desde ahora pido perdón a todos aquellos a los que ofendí y espero poder hacerlo personalmente, en las próximas semanas, en las reuniones que tendré con representantes de las personas entrevistadas.

Permaneced en mí (Jn 15,4): estas palabras del Señor resuenan una y otra vez en estos días. Hablan de relaciones personales, de comunión, de fraternidad que atrae y convoca. Unidos a Cristo como los sarmientos a la vid, los invito a injertar en vuestra oración de los próximos días una magnanimidad que nos prepare para el mencionado encuentro y que luego permita traducir en hechos concretos lo que habremos reflexionado. Quizás incluso también sería oportuno poner a la Iglesia de Chile en estado de oración. Ahora más que nunca no podemos volver a caer en la tentación de la verborrea o de quedarnos en los “universales”. Estos días, miremos a Cristo. Miremos su vida y sus gestos, especialmente cuando se muestra compasivo y misericordioso con los que han errado. Amemos en la verdad, pidamos la sabiduría del corazón y dejémonos convertir.

A la espera de Vuestras noticias y rogando a S.E. Mons. Santiago Silva Retamales, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, que publique la presente con la mayor celeridad posible, les imparto mi bendición y les pido por favor que no dejen de rezar por mí.

Vaticano, 8 de abril de 2018

FRANCISCO

miércoles, 11 de abril de 2018

El Papa inicia un nuevo ciclo de catequesis sobre el Bautismo

El Papa Francisco dio inicio a un nuevo ciclo de catequesis sobre el Bautismo en la Audiencia General del miércoles, después del que dedicó a la Santa Misa. A continuación el texto completo de hoy:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Los cincuenta días del tiempo litúrgico pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana que, por su naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo. De hecho, somos cristianos en la medida en que permitimos que Jesucristo viva en nosotros. Entonces, ¿desde dónde podemos comenzar a reavivar esta conciencia si no desde el principio, desde el Sacramento que ha encendido la vida cristiana en nosotros? 

Este es el Bautismo. La Pascua de Cristo, con su carga de novedad, nos alcanza a través del Bautismo para transformarnos a su imagen: los bautizados son de Jesucristo, Él es el Señor de su existencia. El bautismo es el "fundamento de toda la vida cristiana" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1213). Es el primero de los sacramentos, ya que es la puerta que permite a Cristo, el Señor, tomar morada en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio.

El verbo griego "bautizar" significa "sumergir" (véase CIC, 1214). El baño con agua es un ritual común a varias creencias para expresar la transición de una condición a otra, un signo de purificación para un nuevo comienzo. Pero para nosotros, los cristianos, no debe pasar por alto que si es el cuerpo el que se sumerge en el agua, es el alma la que se sumerge en Cristo para recibir el perdón del pecado y resplandecer con la luz divina (cf. Tertuliano, Sobre la resurrección de los muertos, VIII, 3: CCL 2, 931, PL 2, 806). 

En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, ahogando en la pila bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios y dando vida al hombre nuevo, recreado en Jesús. En él, todos los hijos de Adán son llamados a una nueva vida. 

El Bautismo es, pues, un renacimiento. Estoy seguro, segurísimo de que todos nosotros recordamos la fecha de nuestro nacimiento: seguro. Pero yo me pregunto, con algo de duda, y os pregunto a vosotros : ¿Cada uno de nosotros recuerda la fecha de su bautismo? Algunos dicen que sí... está bien. Pero es un sí algo débil porque quizás muchos no la recuerdan. Pero si celebramos el día en que nacimos ¿por qué no celebrar, o por lo menos recordar, el día del renacimiento? 

Yo os pongo unos deberes para casa. Los que no se acuerden de la fecha del bautismo, que pregunten a su madre, a los tíos, a los sobrinos, que pregunten: “¿Tú sabes cuál es la fecha de mi bautismo?”. Y no la olvidéis nunca. Y ese día dad gracias al Señor porque es precisamente el día en que Jesús entró en mí, en que el Espíritu Santo entró en mí. ¿Habéis entendido bien los deberes? Todos tenemos que saber la fecha de nuestro bautismo. Es otro cumpleaños: el cumpleaños del renacimiento. No os olvidéis de hacerlo, por favor.

Recordemos las últimas palabras del Señor Resucitado a los Apóstoles; son un mandato preciso: "Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28, 19). A través del lavacro bautismal, el  que cree en Cristo se sumerge en la misma vida de la Trinidad.

De hecho, no es un agua cualquiera la del Bautismo, sino el  agua sobre la que se invoca el Espíritu que "da vida" (Credo). Pensamos en lo que Jesús dijo a Nicodemo, para explicarle el nacimiento en la vida divina: "El que no nazca de agua y de espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu es espíritu "(Jn 3: 5-6). Por lo tanto, el bautismo también se llama "regeneración": creemos que Dios nos ha salvado "según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu." (Tito 3: 5).

El bautismo es, por lo tanto, un signo eficaz de renacimiento, para caminar en una nueva vida. San Pablo lo recuerda a los cristianos de Roma: "¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva"(Rom 6: 3-4).

Al sumergirnos en Cristo, el Bautismo también nos hace miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia, y partícipes de su misión en el mundo (Cfr. CCC 1213). Nosotros, los bautizados, no estamos aislados: somos miembros del Cuerpo de Cristo. La vitalidad que fluye de la fuente bautismal se ilustra con estas palabras de Jesús: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto” (Jn 15, 5). Una misma vida, la del Espíritu Santo, fluye de Cristo a los bautizados, uniéndolos en un solo Cuerpo (cf. 1 Cor 12:13), con el crisma de la santa unción y alimentado en  la mesa eucarística.

El Bautismo permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según su condición, en la transformación del mundo. Recibido solo una vez, el lavacro bautismal ilumina toda nuestra vida, guiando nuestros pasos hacia la Jerusalén del Cielo. 

Hay un antes y un después del bautismo. El Sacramento supone un camino de fe, que llamamos catecumenado, evidente cuando es un adulto quien pide el Bautismo. Pero incluso los niños, desde la antigüedad, son bautizados en la fe de sus padres (véase Rito del Bautismo de los Niños, Introducción, 2).  

Y sobre esto quisiera deciros algo. Algunos piensan: pero ¿por qué bautizar a un niño que no entiende? Esperemos a que crezca, a que entienda y sea él mismo el que pida el bautismo. Pero esto significa no tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando bautizamos a un niño, en ese niño entra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo hace que crezcan en ese niño, desde pequeño, virtudes cristianas que florecerán después. Siempre hay que dar a todos esta oportunidad, a todos los niños, la de tener dentro al Espíritu Santo que los guíe durante la vida. 

¡No os olvidéis de bautizar a los niños! Nadie merece el Bautismo, que es siempre un don gratuito para todos, adultos y recién nacidos. Pero como sucede con una semilla llena de vida, este regalo arraiga y da fruto en una tierra alimentada por la fe. Las promesas bautismales que renovamos cada año en la Vigilia Pascual deben ser reavivadas todos los días para que el Bautismo "cristifique": no hay que tener miedo de esta palabra: el Bautismo nos “cristifica”, quien ha recibido el Bautismo y es “cristificado” se asemeja a Cristo, se transforma en Cristo y se hace de verdad otro Cristo.