jueves, 24 de octubre de 2013

El próximo domingo votamos...

El complejo de Adán

Un filósofo contemporáneo, buscando alternativas humanizantes a la globalización, rescata una enseñanza de una novela escrita en 1883, “El paraíso de las damas”, por un autor francés que presenta la competencia desleal entre los grandes almacenes y los pequeños comerciantes.

En su novela, Emile Zola señala duramente a los dueños de los grandes almacenes como “traficantes del deseo”, porque se indigna al ver que en esos establecimientos se expone la mercadería fuera de las cajas, lo que provoca al consumo indecente. En aquellos años no existía la publicidad.

Qué diría Emile de nuestros tiempos en que el marketing ha producido un mundo de necesidades superfluas, la sociología nos habla de la era del hiperconsumismo, los políticos y economistas nos plantean que la solución social pasa por promover el consumo, la publicidad nos hace creer que la fuente del prestigio no está en la capacidad de crear cosas sino en la posibilidad de adquirirlas.

No sólo se trata de cosas, se nos propone consumir diversiones, emociones, ideas y hasta candidatos políticos que se ofrecen en la publicidad muchas veces como una opción sin contenido.

Me dirán: “¿Y a qué viene esto?”. La cuestión es que pensaba cómo hoy necesitamos filtros para todo: para el agua, el combustible, el aire, el aceite, y me parecía que necesitamos un filtro para la publicidad en todos los ámbitos de consumo y particularmente en estos días de campaña política.

Me apenó el acoso publicitario en este tiempo pre-eleccionario. Más que propuestas que impliquen confiar un mandato para que se nos represente en el Congreso de la Nación, a fin de equilibrar poderes y mejorar los instrumentos legislativos de búsqueda del bien, se escuchan principalmente agravios y descalificaciones sobre lo que han hecho los otros.

Si esto abunda en los spots diarios, también se vio en los frustrados debates que han mostrado que no sabemos dialogar ni buscar consensos. En vez de integrar lo bueno de todos, se buscan culpables de los males que nos aquejan.

Las horas de veda previas, al igual que el “cuarto oscuro”, son una invitación al silencio, a la reflexión y discernimiento, porque confiar el mandato de custodiar nuestra libertad y dignidad, nuestro presente y futuro, no sólo de la provincia sino de la patria, a tal o cual candidato es cosa seria.

Lo vivido estas semanas me ha recordado una enseñanza de antiguos sacerdotes que referían que uno de los primeros defectos de la raza humana que aparece en la Biblia es el llamado “complejo de Adán”: consumada la desobediencia al proyecto de Dios, cuando es interpelado por el Creador, Adán dice: “Fue Eva”, se defiende proyectando en ella toda la responsabilidad del pecado.

El momento de la patria, el cambio de época que nos toca vivir y los regalos que el Padre providente nos ha hecho nos invitan a superar el complejo de Adán y recrear una actitud de discernimiento y responsabilidad, a construir con esperanza la fraternidad.

Esas parecen ser algunas claves de la propuesta del papa Francisco, discípulo del discernimiento ignaciano, quien frente a tantos desencuentros propone la cultura del encuentro y frente a tantos enfrentamientos nos compromete a trabajar por la paz.

Necesitamos filtrar con el discernimiento del amor tantos eslóganes contaminantes y urgir a nuestros representantes que dejen de pelearse y traficar con los deseos del pueblo, y se pongan a dialogar y servir buscando soluciones a tantos desafíos que enfrentamos, y de tantas nuevas y viejas pobrezas que nos llaman a la solidaridad.

P. Pedro Torres
Sacerdote católico. Miembro del Comipaz.

Carta a los ciudadanos

“Un ciudadano es aquel que sabe hacer uso de su libertad, se conduce de acuerdo con las leyes y normas vigentes, asume las consecuencias de sus acciones, excluye la solución violenta de los conflictos, es capaz de argumentar y encontrar consensos en los desacuerdos, es tolerante y acepta la diversidad de convicciones, valora y acepta la autoridad y vigila las decisiones de sus dirigentes”

La Pastoral Social Arquidiocesana de Córdoba nos anima a renovar el compromiso como ciudadanos teniendo en cuenta que votamos el próximo domingo 27 de Octubre.

El texto que fue redactado en el marco de las elecciones parlamentarias 2013, recupera el significado de ser ciudadano, como aquella persona que sabe hacer uso de su libertad asumiendo las consecuencias de sus acciones, que propone soluciones pacíficas para resolver los conflictos, que es capaz de encontrar consensos en los desacuerdos, que es tolerante; se esfuerza por respetar la diversidad, y vigila las decisiones de sus dirigentes.

Nuestro voto es decisivo, subraya la carta, “conocer los datos elementales de las opciones políticas que se nos presentan, de manera que podamos formar una opinión fundada y elegir a conciencia”. La memoria cívica que nos inmuniza de la amnesia del pasado, nos permitirá “recordar la trayectoria del candidato, su servicio a la sociedad, su coherencia entre la promesa electoral y su accionar, su respeto por la ley y los principios institucionales”.

La reflexión nos sugiere entonces preguntarnos:

¿El candidato asume una actitud ética frente al ejercicio de la política, con honestidad y transparencia, pensando en el Bien Común?

¿El proyecto de cada candidato/a, contempla la defensa y protección de la dignidad humana desde su concepción hasta su muerte natural, promoviendo leyes coherentes y realizables en el ámbito del trabajo, la salud, la educación, la ecología?

¿Es coherente nuestro voto con nuestras convicciones morales y religiosas?

La carta finaliza diciendo “compartimos estas reflexiones con espíritu constructivo, sin dejar de interrogarnos sobre nuestras propias responsabilidades como ciudadanos”. Por último, invoca la sabiduría de Dios para toda la Patria.

PASTORAL SOCIAL ARQUIDIOCESANA
IGLESIA CATÓLICA EN CÓRDOBA

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