jueves, 7 de agosto de 2014

Carta de los Obispos de la provincia de Córdoba

El domingo: día para encontrarnos, compartir y descansar

Los Obispos de la Provincia de Córdoba deseamos compartir con toda la ciudadanía algunas reflexiones a propósito del debate sobre las jornadas laborales dominicales en la esperanza que pueden servir para el diálogo. Creemos que debemos animarnos a mirar y a conciliar el trabajo con el tiempo familiar.

En el transcurso de estos años nos descubrimos, como afirmaba en mayo pasado la Conferencia Episcopal Argentina, como una sociedad enferma y fragmentada que necesita recrear los vínculos, protegerlos y fortalecerlos. Estos vínculos que nos humanizan se engendran principalmente en el seno de la familia. Ella tiene un valor insustituible y es la célula madre de toda sociedad, solo la familia irradia vida a todos los sectores de nuestra querida Córdoba. Necesitamos recuperar la cultura del trabajo, pero también la alegría propia de los auténticos festejos cívicos y religiosos, superando el individualismo, así como el descanso sólo físico o de mero interés comercial consumista o turístico.

¿Cómo podemos imaginarnos una sociedad mejor si en el seno de la familia no podemos gestar la cultura del encuentro, del amor y del tiempo brindado gratuitamente entre sus integrantes? Creemos que el domingo es el día del encuentro y nadie debe faltar a la mesa familiar, nadie debe privarse de jugar e incluso “perder tiempos” con sus hijos.

No se trata de una discusión técnica economicista, se trata de humanizar el trabajo y sus resultados económicos. No se trata que empleados y empleadores no ganen dinero, más bien, estamos convencido que se trata de invertir en el “capital humano”.

Nos dice el Papa Francisco: “Este es un punto "crítico", un punto que nos permite discernir, valorar la calidad humana del sistema económico en el que nos encontramos. Y dentro de este ámbito se sitúa también la cuestión del domingo laboral, que no interesa sólo a los creyentes, sino que interesa a todos, como elección ética. Es este espacio de la gratuidad lo que estamos perdiendo. La pregunta es: ¿a qué cosa queremos dar prioridad? El domingo libre del trabajo —excepto los servicios necesarios— significa que la prioridad no la tiene lo económico sino lo humano, lo gratuito, las relaciones no comerciales sino familiares, amistosas, y para los creyentes la relación con Dios y con la comunidad. Quizá ha llegado la hora de preguntarnos si trabajar el domingo constituye una verdadera libertad. Porque el Dios de las sorpresas es el Dios que rompe los esquemas, sorprende y rompe los esquemas para que lleguemos a ser más libres: es el Dios de la libertad” (Discurso del 5/7/2014 en Campobasso).

Somos conscientes de que el debate es complejo y que conlleva la participación de todos los actores sociales, en especial y con un protagonismo imprescindible, el Estado, los empresarios, y los gremios que representan y resguardan el don valioso del trabajo de sus afiliados.

Creemos firmemente que el Señor Jesús –el Hijo del Carpintero- iluminará a aquellos que tienen en sus manos el poder de definir este debate, estamos convencidos que el diálogo hará posible una resolución en donde la familia tenga valor de tesoro. Sí, porque eso es la familia, un valioso tesoro para cada uno de nosotros y para toda la sociedad.

Dios ha querido que un día a la semana descansemos para coronar con espíritu de fiesta y reposo, los días de trabajo transcurridos; para tomar fuerzas, también espirituales, que nos permitan proseguir con ánimo y alegría el curso de nuestra vida. La Iglesia desde siempre ha considerado al domingo como un día de descanso y de fiesta, porque es el "día del Señor" en el que conmemora y celebra la Resurrección de Cristo.

De corazón, pedimos a cada ciudadano que por un momento piense en su intimidad ¿tu familia es tu tesoro?

Porque “Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Córdoba, 7 de agosto de 2014 – Día de San Cayetano

+ Carlos José Ñáñez (Arzobispo de la Arquidiócesis de Córdoba)
+ Eduardo Martín (Arzobispo electo de la Arquidiócesis de Rosario y Administrador Apostólico de la Diócesis de Río Cuarto)
+ Santiago Olivera (Obispo de la diócesis de Cruz del Eje)
+ Sergio Buenanueva (Obispo de la diócesis de San Francisco)
+ Gustavo Zurbriggen (Obispo de la Prelatura de Deán Funes)
+ Samuel Jofré (Obispo de la diócesis de Villa María)
+ Pedro Torres (Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Córdoba)

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