sábado, 8 de diciembre de 2012

Armemos el pesebre en familia

El presente material quiere ser una ayuda para vivir el tiempo del Adviento. Es una propuesta sencilla elaborada por la Comisión de Liturgia de la Arquidiócesis de Córdoba, y está orientada a posibilitar que el Pesebre en nuestros hogares y comunidades sea armado como camino espiritual.

Situando la mente y el corazón en la pequeña gruta de Belén, desde la Palabra de Dios, podremos re-significar los personajes y elementos que forman parte del pesebre, ayudándonos  a acrecentar la Fe en el misterio de la encarnación.

Año tras año estamos invitados a contemplar y celebrar a Dios que se nos manifiesta con rostro humano, lleno de amor y ternura en el niño de Belén… La tradición de armar el pesebre en nuestros hogares puede ayudarnos a gustar este don de Dios y hacer un lugar en el corazón para recibir al Emmanuel.

# El establo de Belén

“Y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue” Lucas 2, 7

María y José, como tantos de hoy, excluidos de una sociedad que les brinde lo necesario para vivir dignamente, naturalmente, no consiguieron dónde alojarse. Pero todavía quedaba alguien que se apiadara de una mujer embarazada. Un establo, el sitio destinado a los animales, bien podía servirles… Y así fue como el pesebre se convirtió en el primer cobijo de Dios entre los hombres.
Fue San Francisco de Asís a comienzos del siglo XIII, quien realizó el primer pesebre viviente, por una inspiración que tuvo mientras oraba.

Rezamos:
Niño de Belén, danos la capacidad de “dar cobijo” en nuestro corazón y en nuestra casa a los que necesitan  de nosotros afecto y protección. Traemos a nuestra oración a todos los que en su vida se sienten solos… (Expresamos nuestras intenciones particulares.)

# La estrella

“¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? porque  vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo…” Mateo 2,2

La estrella ascendente significa el principio de una vida que resplandece desde su nacimiento. También la estrella significa” la gloria del Señor “anunciada ya por los profetas en el antiguo testamento: “Visitará al pueblo una luz que viene de lo alto, que guiará al pueblo por el camino de la paz”.
En esta estrella ascendente, que para los Magos anuncia un gran Señor, se descubre a Cristo resucitado que trae la salvación a los pueblos…Dios ha dado al mundo una respuesta que guía sus búsquedas y su existencia.

Rezamos:
Niño de Belén, ayúdanos a estar atentos a los signos que nos indican el camino para vivir auténticamente nuestra Fe. Te damos gracias por aquellos que nos la transmitieron y nos acercaron a vos. (Expresamos nuestras intenciones personales.)

# Pesebre y pañales

“Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor, y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre” Lucas 2, 1-12

¿Una señal? Un niño acostado en un pesebre y envuelto en pañales…la grandeza de la vida en la mayor sencillez  y  pobreza material, y el nacimiento de un niño en un lugar inesperado… Es Dios el que nace como un niño, y esto nos habla de una de sus decisiones más contundentes: Él ha elegido encarnarse en lo más pequeño de la sociedad, en lo más débil e indefenso.
¿Cuántos niños hoy no encuentran entre los hombres un lugar para nacer?

Rezamos:
Niño de Belén, te pedimos que en nuestra Patria se respete la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.
Traemos a la oración los niños que no pudieron nacer, a los que sufren la falta de cariño y las necesidades básicas para poder crecer. (Expresamos nuestras intenciones personales)

# Asno y buey

“…encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre”. Lucas 2,16

El asno con su mansedumbre, nos invita a pensar que ese niño arropado entre pajas y heno, al calor de los animales no es un monarca terreno… es un rey “manso”, el portador y el creador de la paz… el Rey salvador del mundo.
El buey nos evoca las tareas de labranza, representa el trabajo humano, que dignifica al hombre.
La presencia de ambos animales junto al niño transmite dulzura y desapego, y también  llama a la contemplación.

Rezamos:
Niño de Belén danos un corazón manso y puro semejante al tuyo.
Pedimos a Jesús por la paz y el trabajo de la familia. (Expresamos nuestras intenciones personales)

# María, la Virgen Madre

“Mientras tanto María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”. Lucas 2-19.

María sacramento de la dignidad de la mujer… Ejemplo y testimonio de fe y de amor… Es la “bendita entre todas las mujeres”. En ella Dios dignificó a la mujer en dimensiones insospechadas, la redimió y la exaltó.
María hoy nos dice que la alegría todavía es posible porque ella sigue dando a luz al Niño, para hacernos conocer el amor, la benignidad y la ternura de nuestro Dios.

Rezamos:
Niño de Belén, Te pedimos que nos regales la docilidad de la Virgen María para aceptarlo TODO. Te pedimos por todas las mujeres que sufren la soledad, la explotación sexual o laboral, la miseria, el abandono, la ancianidad sin afecto.
Ponemos en esta oración a todas las madres de la familia.
(Expresamos nuestras intenciones personales)

# José

“Al despertar, José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa y, sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso de nombre Jesús.” Mateo 1,24

José, por su fe, su docilidad y el abandono en las manos de Dios, nos permite descubrir que Dios obra la salvación más allá de nuestros planes y de nuestra capacidad.
José cuida el misterio de Dios. Se entrega al misterio y lo adora hecho vida en Belén junto a María. Un misterio de amor y ternura tan grande que, para vivir, hoy necesita todos los corazones de la historia humana.

Rezamos:
Niño de Belén, danos la capacidad y docilidad de interpretar y hacer realidad los signos y la voluntad de Dios en nuestra vida. Pedimos especialmente por los padres de nuestra familia, para que sean como José fieles educadores en la fe.
(Expresamos nuestras intenciones personales)

# Los ángeles

“Y, junto con el ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alaba a Dios…” Lucas 2,13

La aparición de los ángeles a los pastores, suscita temor, pero el ángel los tranquiliza: “No teman” Lo que viene a comunicar debe producir alegría inmensa. Su aparición irradia la gloria del Señor.
Los ángeles están presentes en el tiempo de Adviento y Navidad, y están presentes también en nuestra vida, para anunciarnos la presencia de Dios en nuestra personal historia de salvación.

Rezamos:
Te pedimos la capacidad de anunciarte con valentía, gozo y compromiso renovado
en todos los ambientes que frecuentamos. Damos gracias en este momento por todas las personas que con su vida nos enseñaron a conocer a Jesús.
(Expresamos nuestras intenciones personales)

# Los pastores

“Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido…” Lucas 2,15

El pastor simboliza la vigilancia, está en constante ejercicio de vigilia porque está despierto y quizás ve lo que no ven los otros. Protege a su rebaño, una protección no exenta de sabiduría: sabe como cuidar y qué alimento conviene a las ovejas que tiene a su cargo.
Ellos están invitados a contemplar, como nosotros, mirar con profundidad la presencia de Dios en medio de la historia.

Rezamos:
Dios hecho hombre, en este año de la Fe te damos gracia por este don en nuestras vidas, por la fe que nos trasmitieron los pastores del Pueblo de Dios.
Te pedimos que, como los pastores de Belén, tengamos la sencillez y la sabiduría para CONTEMPLAR tu misterio de amor.
(Expresamos nuestras intenciones personales)

# Los Magos

“La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el Niño .Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al Niño con María, su madre.” Mateo 2, 10-11
Los Magos representan el tributo rendido por el mundo pagano al Mesías recién nacido. La irradiación del nacimiento de Jesús en el mundo entero. Representan también la adoración…los Magos “adoran” al Niño Dios, Se postran ante Él, lo reconocen como soberano, le brindan una adoración que sólo se tributa a Dios.

Rezamos:
Niño Jesús te pedimos nos des la fidelidad a la respuesta de los llamados de Dios en nuestra vida.
Danos la fortaleza de responder su llamado a pesar de que en algunas situaciones no comprendamos claramente lo que Dios nos pide. Como los Magos, queremos seguir “la estrella que nos conduce hacia ti”
(Expresamos nuestras intenciones personales)
(Podemos hacer un propósito personal para este tiempo y lo ofrecemos colocándolo junto al Pesebre.)

# EL NIÑO JESÚS

Podremos colocar el Niño en el pesebre durante el tiempo del adviento, o ubicarlo luego de la celebración de la Nochebuena, donde celebramos con entusiasmo su nacimiento.
El hijo de Dios está recorriendo en este tiempo todas las geografías del mundo y todas conducen a Belén… Pero no en cualquier lugar podrá “renacer”… Él renacerá con su presencia sanadora en los corazones dispuestos a vivir con amor y entregarse por amor como lo hizo Él en medio nuestro.

Fuente: Arzobispado de Córdoba

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