lunes, 19 de marzo de 2012

Lanzamiento del gesto misionero Cuaresma - Pascua 2012

En Jesús... nos comprometemos
"Denles ustedes de comer"

“Que como Pueblo de Dios que peregrina en Córdoba, junto a los hombres y mujeres de buena voluntad, asumamos el compromiso de construir (la vida es tarea) nuestras familias, nuestra Patria y el Pueblo de Dios.”

El objetivo que la Arquidiócesis nos propone en este año, nos invita a una de las más cualificadas y determinantes conductas por las cuales nos identificamos como cristianos.

Compromiso cristiano, una palabra quizás gastada, o bien fuera del ámbito de las preocupaciones del consumo o de los sectores del dinero ó del poder, pero que cobra una seria relevancia ante los desafíos y las preocupaciones actuales. Compromiso que nos invita a una toma de postura que no por ser evangélica deja de ser arriesgada y valiente y que tiene su raíz y fundamento en el Amor entrañable del Padre que se ha comprometido con nosotros dándonos lo más preciado suyo: su Hijo muy querido.

Los obispos de América Latina reunidos en Aparecida (año 2007) nos hacen una invitación en este sentido y nos llaman, desde nuestra condición de discípulos misioneros, a impulsar el Evangelio de la vida y la solidaridad (DA 400). Se detienen en sectores particulares que son los más vulnerables y donde debemos prestar mayor solicitud en el cuidado de la vida:

• Las Personas que viven en la calle en las grandes urbes.
• Los Migrantes.
• Los Enfermos.
• Los Adictos dependientes.
• Los Detenidos en cárceles.

Son rostros concretos, gente de nuestro entorno, “los rostros sufrientes que nos duelen” (DA 407), hermanos que tenemos al lado y que están expectantes de nuestra mirada, de nuestra atención. Rostros sufrientes que se hacen visibles cuando nos detenemos ante el prójimo, el hermano próximo que espera la riqueza misionera que se nos ha regalado a nuestro corazón.

El Gesto Misionero de Cuaresma - Pascua que comenzamos el Miércoles de Ceniza tendrá la impronta que partirá de la mirada y atención misericordiosa a estos hermanos, los citados anteriormente o bien aquellos otros que se encuentran en nuestras comunidades como más urgentes de nuestra solicitud y compromiso cristiano.

La imposición de ceniza a los enfermos que realizamos en la Cuaresma, irá unida a la intención de pedir la oración por cada uno de estos rostros sufrientes como así también por nuestra disponibilidad al compromiso con ellos.

De esta manera la misión de la Iglesia en este Gesto Diocesano se encontrará fielmente sostenida por la oración de los hermanos enfermos, a semejanza de lo que dice el apóstol Pablo: “Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24)

Pidámosle a María Santísima, mujer fuerte y comprometida en el silencio, la oración y el servicio, que nos lleve de su mano por los caminos de la Vida plena de su Hijo Jesús.

ORACIÓN DEL ENFERMO

¡Oh Dios!, de mi debilidad y mi fortaleza,
de mi tristeza y de mi alegría,
de mi soledad y compañía,
de mi incertidumbre y esperanza.

En la noche de mi enfermedad
me pongo en tus manos de Padre:
Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz,
abre una rendija a mi esperanza,
llena con tu Presencia mi soledad.

Señor, que el sufrimiento no me aplaste,
para que también ahora
sienta el alivio de tu Amor
y sea agradecido a la generosidad
de cuantos sufren conmigo. Amén


PADRE NUESTRO MISIONERO

Padre nuestro que estás en el cielo... Creemos ¡oh Dios! que eres nuestro Padre porque nos lo ha revelado Jesús. Pero hay una multitud de hombres que todavía ignoran el amor de tu corazón paternal y no saben rezarte la oración que tu mismo Hijo nos enseñó.

Santificado sea tu nombre... en tu nombre está encerrado el mensaje de tu amor y la historia de nuestra salvación.  Anunciando a los pueblos tu paternidad, la Iglesia misionera te hace conocer a Ti y a tu enviado Jesucristo.

Venga a nosotros tu Reino... porque sólo en tu Reino, llegamos a ser hijos tuyos y hermanos entre nosotros. Tu Reino de paz, de fe y caridad implantan los misioneros en el corazón de la humanidad.

Hágase tu voluntad... Conocerte a Ti, reconocerte en Cristo y amarte en el Espíritu Santo es tu voluntad. Sálvanos, Padre, para que podamos salvar a nuestros hermanos y se cumpla así el deseo de tu hijo: "que haya un sólo rebaño y un sólo pastor".

Danos hoy nuestro pan de cada día. "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" y este pan de tu palabra el mundo lo reclama. Envía predicadores de tu Evangelio para saciar a la multitud hambrienta y sedienta de justicia y amor.

Perdona nuestras ofensas... porque hemos pensado poco en nuestro deber de llevar a los que no te conocen la fe que recibimos gratuitamente. Perdónanos, Señor, porque no comprendemos todavía, la grandeza de la misericordia hacia los más necesitados.

No nos dejes caer en la tentación...  de escandalizarnos, ni de desconfiar de tu providencia amorosa ante aquellos que no creen, después de dos mil años de la muerte en la cruz de tu hijo por nosotros.

Líbranos del mal...  de ser insensibles a las necesidades de los que aún no te conocen. De este mal de la indiferencia, líbranos, Señor. Amén.


CREDO DEL ENFERMO Y EL ANCIANO  MISIONERO

CREO que Dios Padre, que ha creado todas las cosas del cielo y de la tierra, no ha creado el dolor ni el sufrimiento, pero sí los  permite con designios de amor y de misericordia.

CREO que Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor ha venido a la tierra para salvarnos. A través de su muerte en cruz y su resurrección ha transformado y santificado el sufrimiento, dotándolo de un valor salvífico y redentor.

CREO que el sufrimiento es para el alma el gran cooperador de la redención y la santificación.

CREO que el Espíritu Santo de Dios, Señor y dador de Vida, es Amor y que, en sus manos, el dolor no es más que un medio de que se vale su amor para transformarnos y salvarnos.

CREO que el sufrimiento ofrecido por amor es tanto, y aún más fecundo, que nuestras palabras y obras; y más poderosas han sido para nosotros y más eficaces a los ojos de su Padre, las pocas horas de la Pasión de Cristo, que todos los años de su predicación y de su apostolado en la tierra.

CREO que a través de la enfermedad y las limitaciones de la vejez, completamos en nuestra carne lo que le falta a la cruz de Cristo y, de esta manera, colaboramos de manera incomparable con su obra redentora en beneficio de la humanidad.

CREO en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica.

CREO que en la eternidad hallaremos a aquellos que han soportado y abrazado la Cruz, y que sus sufrimientos y los nuestros, irán a perderse en el infinito Amor divino y en las alegrías de la definitiva reunión.

CONFIESO que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.

ESPERO la resurrección de la carne y la vida del mundo futuro. Amén.

CAAM
Comisión Arquidiocesana de Animación Misionera
Arzobispado de Córdoba

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